Algas para hacer biocombustibles
por sunsol
Aparece un interesante artículo en el blog de Fernando Badás donde se pregunta si las algas son una alternativa efectiva para fabricar biocombustibles.
Incluyo algunos retazos del artículo y el comentario de un lector. Entre los dos, se puede tener una idea general de como está el patio en el tema de las algas. El artículo entero está aquí.
El meollo del asunto
En España, Repsol ha hecho una investigación ardua para desarrollar este nuevo biocombustible. El gran problema de los biocombustibles de primera generación, los obtenidos a través del proceso de cosechas como el trigo, la remolacha, la colza o el girasol, era que muy verdes no resultaban precisamente. Para su obtención se precisaban enormes extensiones de cultivo, lo que entraba en conflicto directo con la producción agrícola con fines alimentarios y generó un problema adicional de deforestación y destrucción de ecosistemas en regiones como EE UU, Brasil o Asia. Además estos cultivos eran intensivos en el uso de maquinaria (movida con hidrocarburos, claro), abonos y productos químicos. Para completar el cuadro, en EE UU, el invento de los biocarburantes recibió numerosas subvenciones, aniquilando la competencia en países como España. En mi opinión, los biocarburantes tradicionales no parecen ofrecer una alternativa plenamente satisfactoria al petróleo. La cuestión es ¿lo serán las algas?
He preguntado a Repsol y la compañía reconoce que hoy por hoy, los biocombustibles obtenidos a partir de algas "no son competitivos en costes". No es, por tanto, un producto que se esté comercializando, para eso harán falta varios años, pero ya se están haciendo pruebas mezclándolo en pequeñas cantidades con combustible para aviación.
Repsol defiende el carácter ecológico del producto bajo la premisa de que las microalgas no necesitan suelo fértil, no compiten con la producción de alimentos, ni agua de buena calidad, ni pesticidas para crecer. Además, las microalgas absorben una gran cantidad de CO2, el cálculo difundido por la compañía es que 100 toneladas de microalgas absorben 180 toneladas de dióxido de carbono. Para que este proceso de absorción se cumpla en sus mejores condiciones es muy importante que se utilicen corrientes de CO2 sin depurar, como por ejemplo de refinerías o cementeras.
El comentario del lector:
Fernando, llevo 40 años trabajando en el sector energético y casi 15 en biocombustibles, y creo que es mejor que te informes un poco antes de escribir este tipo de cosas. Existen numerosas alternativas de biocombustibles de segunda generación, como el bioetanol celulosico o los biodiesel basados en cultivos no comestibles, como la jatropa, la mamona, el ricino, y así hasta 20 plantas diferentes, que tienen muy pocas exigencias de cultivo e incluso pueden crecer en áreas semidesérticas. Eso sin contar los biocombustibles de primera generación que se obtienen a partir de residuos domésticos, comerciales, industriales o agrícolas, y así un sin fin de alternativas. Y no estoy hablando de proyectos, sino de cientos de plantas en fase comercial.
Sobre lo de Estados Unidos, no es tanto un problema de ayudas como de competitividad. La agricultura extensiva americana es mucho mas competitiva que la Europa, y ambas reciben un nivel alto de ayudas.
Por último, lo de las algas. Es llamativo lo de Repsol: hacen anuncio tras anuncio (en la tele) sobre su investigación en algas, pero en todo congreso al que van dicen que nunca será comercial el proceso. Sinceramente, no entiendo nada. En Estados Unidos llevan investigando esto desde hace mas de 30 años, hay por lo menos un centenar de compañías que se dedican exclusivamente al desarrollo de proyectos de biocombustible basado en algas. Hay al menos 50 proyectos piloto y 10 proyectos en fase pre-comercial o comercial. Solo Exxon, la mayor compañía petrolera del mundo, se comprometió a invertir el año pasado 600 millones de dólares en la investigación y desarrollo de proyectos de algas . Quizás todas las empresas norteamericanas estén equivocadas en este tema. Quizás lo esté Repsol. Para muchas empresas españoles, la investigación se enfoca desgraciadamente en tres aspectos: las relaciones públicas (parecer eco-guay y meterlo en la memoria de RSC); la factura fiscal (obtener el mayor número de subvenciones y deducciones fiscales posibles, aunque la investigación no produzca nada); y el gatopardismo (parecer que estamos cambiando algo para que nunca cambie nada y tener controlada a una potencial competencia futura).
Entiendo, Fernando, que para escribir un artículo sobre biocombustibles y el potencial de las algas deberías haber preguntado en compañías serias, como Abengoa o Acciona. Preguntar sobre biocombustibles a la úinica compañía petrolera europea que no produce ni un solo litro de biocombustible, que no tiene ni proyecto de construir una planta y que, que yo sepa, no tiene ni una sola patente en esta área, suena a cachondeo. Lo mejor del caso es que Repsol es un monopolio energético en dos de los mayores productores de biocombustibles mundiales (España y Argentina) y su única contribución a la industria ha sido tratar de parar en todo lo posible la implantación del corte obligatorio en ambos países.
Referencia: 28 Julio - Blog Fernando Badás
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